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LOS CAMELOS DE LA TAUROMAQUIA Cada año, miles de toros (unos 30.000) se torturan hasta morir y cientos de caballos son atrozmente mutilados en nombre de la tradición y la “cultura” de la “fiesta” taurina. Todo ello con el divertimento (y por tanto, consentimiento) del público. ORIGEN DE LAS CORRIDAS TAURINAS Su verdadero origen radica en las prácticas militares de las maestranzas en las que se adiestraban a los soldados para la guerra haciéndoles practicar la lanza con el toro. Para paliar el peligro que corrían los jinetes y caballos, se contrataron a mozos equipados con trapos cuyo cometido era distraer al toro. Con la llegada de Felipe V (contrario a las prácticas taurinas) se alejó a los nobles del alzamiento de toros pero los mozos siguieron mostrando sus habilidades en algunos pueblos a cambio de dinero. La primera plaza de toros no se construyó hasta 1749. La faena era muy corta, pues lo que interesaba era la muerte del toro. La mutilación sistemática del animal empezó más adelante. UN MOVIMIENTO ANTICULTURAL El innovador Carlos IV prohibió las corridas de toros mientras que Fernando VII, aquel que cerró las universidades y prohibió la Constitución liberal, volvió a permitir las corridas y bajo su reinado se abrió la primera escuela de tauromaquia en Sevilla. En 1980, la UNESCO, máxima autoridad mundial en materia de cultura, emitió su dictamen al respecto: “La tauromaquia es el malhadado y venal arte de torturar y matar animales en público y según unas reglas. Traumatiza a los niños y los adultos sensibles. Agrava el estado de los neurópatas atraídos por estos espectáculos. Desnaturaliza la relación entre el hombre y el animal. En ello, constituye un desafío mayor a la moral, la educación, la ciencia y la cultura”. El gusto machista por las corridas de toros denota claras inclinaciones sádicas en el individuo, que se intentan camuflar con trajes de colores, caballos, música, etc. En las que son televisadas, la sangre que sale a borbotones del toro es sutilmente evitada por las cámaras. Sólo una sociedad ignorante hace pagar a unos seres vivos las propias frustraciones, sin que ellos además sirva para solventarlas. LA PRESERVACION DEL TORO Decir que sin corridas no habría toros, es como decir que sin el negocio del marfil no existirían elefantes. Otro tópico taurino afirma que sin la tauromaquia, las dehesas llegarían a extinguirse. Muchos ingenuos han llegado a creerse esta falacia, pero la verdad es muy distinta. El número de dehesas que se utilizan para los toros es ridícula. Además, en muchos sitios existen ganaderías y no hay dehesas. EL SUFRIMIENTO El toro sufre como cualquier otro animal. Es un mamífero como lo somos los humanos, con su sistema nervioso y con memoria para recordar situaciones antes vividas.
La pica o puya acaba en una punta de acero de unos 14 cm de largo que, aunque deben entrar 3 cm a la altura de la cruz, en la práctica los picadores pueden llegar hasta los 9 centímetros, llegando a perforar el pulmón, lo cual le provoca una hemorragia que limita la capacidad del toro que, aunque sea indultado, morirá por la gravedad de estas heridas. Decir que decenas de caballos mueren cada año en los ruedos. Muestra de la gran sensibilidad de la piel del toro es que por ejemplo, si un insecto se le posa en el lomo, éste lo espanta de inmediato. El sufrimiento es un medio de coacción bien conocido. Sin dolor, la tortura no tiene efectos. LOS BENEFICIOS ECONOMICOS ¿QUIÉN LOS PAGA Y QUIEN LOS COBRA? Del dinero de todos sale la construcción y rehabilitación de plazas de toros, creación y sustentación de escuelas de tauromaquia, subvenciones a empresarios y ganaderos, la propaganda y difusión televisiva (entre otras), homenajes, etc. Sin la ayuda institucional, el negocio taurino no se sustentaría. Después del reparto millonario entre ganaderos, empresarios y algunos toreros, los demás trabajadores malviven con míseros sueldos que no incluyen cobertura social. En 1993, por ejemplo, este gremio reportaba 16.000 empleados, pero la Seguridad Social sólo registraba a 3.000. Carlos Gutiérrez
Tutor LA TORTURA NO ES ARTE NI ES CULTURA |