¿Encierros en las Fiestas del Pilar?

La propuesta de la Federación de Interpeñas acerca de la "celebración" de encierros taurinos durante las próximas fiestas del Pilar no nos sorprende por cuanto la misma está regida por personas próximas al negocio taurino, ya que de no ser así se dedicarían a procurar unas fiestas más populistas y no solo en recintos de pago donde hay algo a ganar. Ahora resucitan una vieja propuesta que ya intentaron en pleno cambio democrático y que fue rechazado por motivos tan válidos entonces como ahora.

El encierro, pese a su reglamentación, no deja de ser un acto de maltrato a los animales, sin más objetivos que la diversión. Esto ya sería suficiente en cualquier país europeo y civilizado que se precie para ni plantearse la propuesta. En toda Europa las propias leyes de protección animal lo impedirían. En España, y más concretamente en Aragón, son precisamente estas trasnochadas costumbres las que han impedido el desarrollo de un marco legislativo de protección animal que nos equipare al resto de los europeos.

El argumento que se emplea para justificar estas prácticas siempre es el de la tradición, como si este argumento fuera un valor absoluto que prima sobre todas las cosas. Razón que muestra con fuerza su debilidad en estos días en que desaparecen monedas tradicionales como la dracma griega con dos mil quinientos años de existencia, o cuando se discuten tradiciones centenarias como el uso del burca por las mujeres en los países islámicos , o la ablación del clítoris en determinadas zonas de nuestro planeta.

Es evidente que la tradición no justifica aquellos actos que impliquen crueldad o maltrato a seres vivos; pero aun aceptando que debieran permitirse estas prácticas de maltrato animal en razón de las tradiciones, nos encontramos que la ciudad de Zaragoza no tiene esa tradición de encierros, ya que jamás se han llevado a cabo. Los propios promotores de la idea hacen constantes alusiones a Pamplona, en una clara demostración de que se está copiando la fiesta de otro pueblo.
La comunidad autónoma aragonesa que tiene competencias en materia de espectáculos taurinos, ya ha regulado estas prácticas por Decreto, incluso antes de la normativa acerca de la protección de los animales que tendrá rango de ley. En esa normativa viene a dar más manga ancha que la anterior normativa nacional, y aun con todo en su artículo 4 dice que se podrán autorizar festejos "cuya celebración arraigada socialmente se venga realizando en la localidad de forma continuada en el tiempo". Es a todas luces evidente, que los propuestos encierros para Zaragoza no cumplen esta condición.

Ciertamente Zaragoza necesita un elemento diferenciador que haga más atractivas las fiestas, algo en lo que todos estaremos de acuerdo, pero nunca una mala copia en blanco y negro, de la fiesta de otros. Por esa regla de tres se podrían proponer fiestas con desembarcos vikingos en las riberas del Ebro y justificarlo sobre la base de alguna referencia bibliográfica de no se sabe que archivo.

Parece más lógico que la propuesta de los encierros proviniera de una federación taurina, con claro interés en el asunto y no precisamente económico. Además, la propuesta de la federación de Interpeñas, denota una clara falta de imaginación, ya que se recurre al tan reiterado uso de animales para el disfrute de la gente. ¿Es que no se pueden llevar a cabo otros espectáculos para divertir a la gente sin utilizar animales para ello?; ¿No existen alternativas culturales mas enriquecedoras que soltar unos animales para que la gente corra delante de ellos?. Esperemos que el Ayuntamiento de nuestra ciudad reflexione y, como es lógico, utilice el dinero que destinaría a estos inútiles encierros en alternativas mas enriquecedoras, divertidas y mas respetuosas con los seres vivos .

Realmente, los propuestos encierros para Zaragoza parecen ocultar intereses económicos por un lado y búsqueda de popularidad por otro.

José Alberto Plaza Sebastián