NO habrá encierros taurinos en ZARAGOZA

Uno de los temas que más polémica ha generado en lo que llevamos de año en nuestra región ha sido el controvertido proyecto que el grupo Popular del Ayuntamiento de Zaragoza ha estudiado para llevar a cabo encierros taurinos en las fiestas del Pilar, copiando burdamente los sanfermines de nuestros vecinos pamplonicas. Este proyecto, que según las propias palabras de nuestro alcalde Atarés, era "visto con simpatía" por el Partido Popular, ya que lo consideraban como "la mejor vía para dar proyección nacional e internacional a nuestras fiestas", lo que demuestra la incapacidad política de los gestores de nuestra ciudad, ya que si después de 7 años en la alcaldía los encierros suponen el mejor sistema para dar proyección a nuestra ciudad, es que o nos toman a todos por tontos o son ellos los que no son especialmente inteligentes.

La noticia saltaba en mayo, aunque por lo visto el proyecto se había comenzado a fraguar ya en noviembre de 2001, recién terminadas las fiestas del Pilar del año pasado. Inmediatamente se conocieron los argumentos del consistorio para apoyar la idea, que provenía de la federación Interpeñas. Oficialmente, los responsables de nuestro ayuntamiento defendían el proyecto como un sistema para atraer turismo a nuestras fiestas, y poder darle una relevancia internacional similar a las de localidades vecinas. Sin embargo, el trasfondo real de este apoyo al proyecto no era otro que intentar arrancar un puñado de votos entre los peñistas y los votantes más jóvenes, ya que todas las estimaciones de voto eliminaban al Partido Popular de la lucha por el sillón de la alcaldía, por otros motivos como el trasvase del Ebro, las polémicas y aceleradas obras de Independencia o determinados chanchullos inmobiliarios como el caso Romareda o la licencia del supermercado de la plaza Utrillas. Los responsables de Interpeñas, únicamente respaldaron su proyecto con el argumento de renovar las fiestas y "tener un mono incontenible de pegarse unas carreras". Como si no pudieran hacerlo en el parque, sin molestar a nadie y sin gastarse un euro de los impuestos que pagamos todos las zaragozanas y zaragozanos.

La posición que adoptamos desde Amnistía Animal, fue evidentemente la de un absoluto rechazo a este proyecto, no sólo por las razones lógicas que nos hacen estar en contra de cualquier tipo de espectáculo con animales, sino también por otros muchos motivos, como el evidente riesgo que suponen para las personas participantes en los encierros y no sólo para los animales, el elevado coste que hubieran supuesto, unos 300.000 Euros el primer año (50 millones de pesetas), la saturación de festejos taurinos que, desgraciadamente, ya soportan nuestras fiestas, pero sobre todo por el carácter ilegal de estos encierros, ya que el propio Reglamento de Festejos Taurinos, aprobado por Decreto 226/2001, en su artículo segundo exige como requisito imprescindible el de la Tradición, que resulta a todas luces inexistente para los encierros, que no se han llevado a cabo jamás en nuestra ciudad, al menos en los últimos cincuenta años.

Iniciamos la campaña invitando a todos los aragoneses a mostrar su rechazo al proyecto tanto al ayuntamiento como a los medios de comunicación, produciéndose en las fechas siguientes un bombardeo de cartas en los medios de comunicación aragoneses en contra de los encierros, al igual que ocurriría en el buzón del señor alcalde. Igualmente, informamos al ayuntamiento del carácter ilegal de este proyecto, recibiendo como respuesta en boca del propio alcalde que "ese no era su problema, y que si no nos gustaban los encierros, que no fuéramos". Viendo que nuestros intentos para "convencer" al ayuntamiento de su error iba a resultar infructuoso, comenzamos a contactar con otras asociaciones de defensa animal españolas e incluso extranjeras para recabar más apoyos. Algunas de ellas, como Alternativa para la Liberación Animal, Colla Antitaurina Oszense, OLGA, Fundación Altarriba o Ecologistas en acción e incluso Antitaurinos (portal antitaurino en la red) apoyaron nuestra campaña sin ambages, prestándonos una ayuda que nunca será suficientemente agradecida. Otros grupos, como A.N.P.B.A., incluso iniciaron campañas paralelas a la nuestra, demostrando el profundo rechazo que el proyecto inspiraba entre aquellos que defienden los derechos de los animales.

Nuestro siguiente paso fue acudir a las instituciones aragonesas, para hacerles partícipes del enorme error ético y jurídico que se estaba cocinando en nuestro ayuntamiento, y para pedirles su amparo ante semejante aberración. Así, contactamos con los responsables de la Diputación General de Aragón y la Diputación Provincial de Zaragoza, responsables últimos de la autorización para llevar a cabo los encierros, así como con el Justicia de Aragón, confiando ciegamente en su mediación para evitar este sin sentido.

Tras diversos "enfrentamientos" dialécticos en los medios entre los defensores del proyecto (Ayuntamiento e Interpeñas) y sus detractores (asociaciones animalistas y numerosos aragoneses, entre los que destacaron importantes periodistas, ex presidentes de nuestra comunidad e incluso toreros de nuestra tierra), los frutos comenzaron a llegar: Así, a pesar de que en diversos artículos aparecidos en la prensa el proyecto se daba como hecho, e incluso se aseguraba haber decidido el trayecto y haber contactado con corredores pamploneses que acudirían el primer año para instruir a los zaragozanos, a pesar de todo ello, el ayuntamiento comenzaba a dar muestras de flaqueza, ya que no respondían a nuestras preguntas acerca de la situación real en la que se encontraba el proyecto. Se habían dado cuenta de que habían vuelto a meter la pata, ya que estaban barajando un proyecto ilegal y que no recibía apoyos de la ciudadanía, salvo de los interesados económicamente en su celebración y por ello sólo querían ganar tiempo y encontrar alguna excusa para salir de la manera menos vergonzante posible de este tema.

Y así fue, ya que en pleno agosto y de tapadillo, aprovechando las vacaciones del señor Atarés (quien probablemente no se atrevió a hacer público su nuevo resbalón político), la alcaldesa en funciones, Verónica Lope reconoció que no se llevarían a cabo los encierros por que se trataba de un proyecto que necesitaba tiempo y el apoyo de otras instituciones. Como si no pudieran haberse dado cuenta de ello antes de reconocer a todas luces que se llevarían a cabo pasara lo que pasara... Lo más penoso, además de las formas autoritarias de nuestro ayuntamiento popular, es que no se hayan explicado a las zaragozanas y zaragozanos los verdaderos motivos que han provocado la paralización de este absurdo proyecto, y que son, además del carácter ilegal del mismo, el profundo rechazo que ha provocado entre la ciudadanía, y que ha evidenciado que, lejos de ser una medida electoralista con la que evitar el descalabro del Partido Popular en las próximas elecciones, ha generado tal polémica entre el electorado, que no ha quedado más remedio que olvidarse del tema, al menos de momento. Y digo esto porque a la vez que se aseguraba que no habría encierros en estas fiestas, la señora Lope "amenazaba" con que el proyecto sería retomado para las fiestas del año que viene. Pues bien, es necesario dejar claro que sea quien sea el partido político que gane las elecciones municipales de la próxima primavera, en caso de que se retome este absurdo proyecto, cosa que dudo, ya que creo en la inteligencia de los políticos por mucho que se empeñan en esconderla, volverá a enfrentarse a los mismos factores que este año han frenado el proyecto, tanto a nivel legal (el año que viene será si cabe todavía más ilegal gracias a la Ley de Protección Animal) como a nivel social (encontrará el mismo o mayor rechazo social que este año, ya que no abandonamos nuestra campaña en contra de los encierros). Por ello, esperemos que prime una vez más la cordura y se abandone definitivamente este absurdo proyecto y se comience a invertir el dinero público, no en espectáculos que degradan y explotan a los animales, sino todo lo contrario, en actividades lúdicas, divertidas y agradables para todos y que, si es posible nos enriquezcan culturalmente y nos enseñen a convivir menos cruelmente con todos los seres vivos que nos rodean.

José Alberto Plaza Sebastián