Primó la cordura

Definitivamente, nuestro ayuntamiento ha declarado que no habrá encierros taurinos en las fiestas del Pilar. Y lo ha dicho en boca de la alcaldesa en funciones y concejal de cultura, Sra. Verónica Lope, porque por lo visto, el Sr. Atarés no ha tenido la valentía de hacer público este nuevo resbalón político que suponía su gran apuesta para "dar proyección nacional e internacional a nuestras fiestas".

Pues bien, ante esta noticia ya esperada, no cabe decir nada más que, por una vez, primó la cordura y el respeto a la legislación vigente. Que nadie intente engañar a los zaragozanos diciendo que se trata de un proyecto que requiere mucho tiempo, ya que en junio, la prensa local recogía el proyecto como algo seguro, del que incluso se conocía su recorrido y la colaboración de corredores pamploneses en las primeras celebraciones. No, los verdaderos motivos que ha impedido la celebración de estos encierros han sido otros, entre los cuales destaca principalmente el hecho de que su celebración no está permitida según el propio Reglamento de Festejos Taurinos recientemente aprobado por nuestra comunidad autónoma. Además, nuestro alcalde, seguramente se ha llevado una gran sorpresa al observar como esta propuesta, lejos de ser un proyecto populista que le permitiera arañar algún voto de cara a las próximas elecciones municipales, ha encontrado un profundo rechazo entre la mayoría de los zaragozanos de a pie, tal y como se demuestra en numerosas cartas recibidas y publicadas por los principales periódicos locales y por las numerosas firmas recogidas en contra del proyecto, así como por la opinión contraria de la mayoría de los periodistas y personajes públicos de nuestra ciudad. Si a todo ello le sumamos el necesario respeto a los derechos de los animales, el evidente riesgo físico para las personas que acuden a estos encierros y el elevado coste del proyecto, todo apunta a que este proyecto ha carecido de apoyo alguno (salvo de los interesados económicamente en su celebración), y sobre todo del apoyo legal necesario en último caso.

Ahora sólo nos falta esperar para ver cómo invierte nuestro querido ayuntamiento los cerca de 300.000 Euros (50 millones de pesetas) que tenía pensado invertir en estos encierros. Las posibilidades son infinitas. Esperemos que, de nuevo prime la cordura y se elijan proyectos imaginativos, culturalmente enriquecedores y sobre todo, respetuosos con todas las formas de vida.

Esperamos que el futuro alcalde que salga elegido en las próximas elecciones de la primavera que viene, no retome este absurdo proyecto, que ya ha sido rechazado en dos ocasiones: en los primeros años de la democracia y ahora, en pleno siglo XXI, atendiendo a los mismos motivos. En todo caso, debiera saber que si se vuelve a tener en cuenta este proyecto para futuras ediciones de las fiestas del Pilar, volverá a enfrentarse a los mismo factores que han motivado la desestimación este año, y volverá a tener en frente a muchos zaragozanos y españoles que deseamos divertirnos sin necesidad de utilizar animales para ello y que respetamos a todos los seres vivos.

Alberto Plaza Sebastián